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Blog Marta Toro

Entrevista en revista médica VIVIR SANO del IMQ

        "La capacidad de atención y concentración de los niños mejora notablemente con siete minutos de música al día"....


“Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”, Allen Frances, Catedrático emérito de la Universidad de Duke, ….

..... ¿Estamos tan enfermos como para consumir tantos ansiolíticos??

Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El doctor Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas. En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida. Pregunta. En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué? Respuesta. Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación. P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales? R. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales. P. Con la colaboración de la industria farmacéutica... No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para crear nuevas enfermedades R. Por supuesto. Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar. P. ¿Qué propone para frenar esta tendencia? R. Controlar mejor a la industria y educar de nuevo a los médicos y a la sociedad, que acepta de forma muy acrítica las facilidades que se le ofrecen para medicarse, lo que está provocando además la aparición de un mercado clandestino de fármacos psiquiátricos muy peligroso. En mi país, el 30% de los estudiantes universitarios y el 10% de los de secundaria compran fármacos en el mercado ilegal. Hay un tipo de narcóticos que crean mucha adicción y pueden dar lugar a casos de sobredosis y muerte. En estos momentos hay ya más muertes por abuso de medicamentos que por consumo de drogas. P. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo? R. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE UU están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control. P. ¿Y hay tanto síndrome de Asperger como indican las estadísticas sobre tratamientos psiquiátricos? R. Ese fue uno de los dos nuevos trastornos que incorporamos en el DSM IV y al poco tiempo el diagnóstico de autismo se triplicó. Lo mismo ocurrió con la hiperactividad. Nosotros calculamos que con los nuevos criterios, los diagnósticos aumentarían en un 15%, pero se produjo un cambio brusco a partir de 1997, cuando las farmacéuticas lanzaron al mercado fármacos nuevos y muy caros y además pudieron hacer publicidad. El diagnóstico se multiplicó por 40. P. La influencia de las farmacéuticas es evidente, pero un psiquiatra difícilmente prescribirá psicoestimulantes a un niño sin unos padres angustiados que corren a su consulta porque el profesor les ha dicho que el niño no progresa adecuadamente, y temen que pierda oportunidades de competir en la vida. ¿Hasta qué punto influyen estos factores culturales? Los seres humanos hemos sobrevivido millones de años gracias a la capacidad de afrontar la adversidad R. Sobre esto he de decir tres cosas. Primero, no hay evidencia a largo plazo de que la medicación contribuya a mejorar los resultados escolares. A corto plazo, puede calmar al niño, incluso ayudar a que se centre mejor en sus tareas. Pero a largo plazo no ha demostrado esos beneficios. Segundo: estamos haciendo un experimento a gran escala con estos niños, porque no sabemos qué efectos adversos pueden tener con el tiempo esos fármacos. Igual que no se nos ocurre recetar testosterona a un niño para que rinda más en el fútbol, tampoco tiene sentido tratar de mejorar el rendimiento escolar con fármacos. Tercero: tenemos que aceptar que hay diferencias entre los niños y que no todos caben en un molde de normalidad que cada vez hacemos más estrecho. Es muy importante que los padres protejan a sus hijos, pero del exceso de medicación. P. ¿En la medicalización de la vida, no influye también la cultura hedonista que busca el bienestar a cualquier precio? R. Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren. P. Y ser etiquetado como alguien que sufre un trastorno mental, ¿no tiene también consecuencias? R. Muchas, y de hecho cada semana recibo correos de padres cuyos hijos han sido diagnosticados de un trastorno mental y están desesperados por el perjuicio que les causa la etiqueta. Es muy fácil hacer un diagnóstico erróneo, pero muy difícil revertir los daños que ello conlleva. Tanto en lo social como por los efectos adversos que puede tener el tratamiento. Afortunadamente, está creciendo una corriente crítica con estas prácticas. El próximo paso es concienciar a la gente de que demasiada medicina es mala para la salud. P. No va a ser fácil… MÁS INFORMACIÓN Luces y sombras de la atención personalizada en la salud mental La crisis enferma Pastillas para el dolor de vida Matar la tristeza a cañonazos Bupropion, ¿la nueva píldora de la felicidad? R. Cierto, pero el cambio cultural es posible. Tenemos un magnífico ejemplo: hace 25 años, en EE UU el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. Es uno de los mayores avances en salud de la historia reciente, y se ha conseguido por un cambio cultural. Las tabacaleras gastaban enormes sumas de dinero en desinformar. Lo mismo que ocurre ahora con ciertos medicamentos psiquiátricos. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido. P. En los últimos años las autoridades sanitarias han tomado medidas para reducir la presión de los laboratorios sobre los médicos. Pero ahora se han dado cuenta de que pueden influir sobre el médico generando demanda en el paciente. R. Hay estudios que demuestran que cuando un paciente pide un medicamento, hay 20 veces más posibilidades de que se lo prescriban que si se deja simplemente a decisión del médico. En Australia, algunos laboratorios requerían para el puesto de visitador médico a personas muy agraciadas, porque habían comprobado que los guapos entraban con más facilidad en las consultas. Hasta ese punto hemos llegado. Ahora hemos de trabajar para lograr un cambio de actitud en la gente. P. ¿En qué sentido? R. Que en vez de ir al médico en busca de la píldora mágica para cualquier cosa, tengamos una actitud más precavida. Que lo normal sea que el paciente interrogue al médico cada vez que le receta algo. Preguntar por qué se lo prescribe, qué beneficios aporta, qué efectos adversos tendrá, si hay otras alternativas. Si el paciente muestra una actitud resistente, es más probable que los fármacos que le receten estén justificados. P. Y también tendrán que cambiar hábitos. R. Sí, y déjeme decirle un problema que he observado. ¡Tienen que cambiar los hábitos de sueño! Sufren ustedes una falta grave de sueño y eso provoca ansiedad e irritabilidad. Cenar a las 10 de la noche e ir a dormir a las 12 o la una tenía sentido cuando hacían la siesta. El cerebro elimina toxinas por la noche. La gente que duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos.


Entrevista con Allen Frances

Allen Frances, catedrático de psiquiatria, sobre el negocio de las farmacéuticas

martes, 9 de septiembre de 2014 Allen Frances: “Las empresas farmacéuticas deberían ser tan castigadas como las tabacaleras” Nuño Domínguez (ESMATERIA.com) Allen Frances, Psiquiatra y 'padre' del manual de diagnóstico en psiquiatría usado por millones de médicos. Es una de las voces más críticas contra las “falsas epidemias” de autismo, trastorno bipolar y otras dolencias impulsadas por la industria farmacéutica y la profesión médica. Allen Frances olvida de vez en cuando dónde ha aparcado el coche. También come de forma compulsiva en algunos cócteles, es irascible en momentos concretos y sintió una profunda pena al morir su esposa que le costó superar. Todo esto puede parecer completamente normal, pero, a ojos de la psiquiatría actual, no lo es. Frances está enfermo y sus síntomas encajan con al menos cinco dolencias psiquiátricas que, probablemente, haya que tratar con algún fármaco psiquiátrico. Al igual que él, millones de niños revoltosos, extravagantes, tímidos o simplemente más jóvenes que sus compañeros de clase serán diagnosticados con trastorno de déficit de atención, trastorno bipolar o autismo. Los índices de esta última dolencia se han multiplicado por 40 en solo veinte años. En la actualidad “hay al menos dos niños en cada clase que toman medicación” y, en Estados Unidos, uno de cada cinco adultos consume fármacos psiquiátricos. La explicación de esta epidemia no hay que buscarla en el cerebro de los pacientes sino en los despachos de las grandes compañías farmacéuticas y las consultas de los médicos, según alerta Frances en su libro ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatría (Planeta). Frances denuncia una enorme burbuja de “falsas epidemias” de la que en parte él es culpable. Durante más de una década fue protagonista de la redacción del DSM 3 y el DSM 4, manuales considerados “biblias” de la psiquiatría. Ahora Frances denuncia el nuevo manual, el DSM 5, aprobado recientemente y que agravará aún más las falsas epidemias actuales y creará otras nuevas. En esta conversación con Materia, Frances asegura que se puede frenar esta situación y que hay ejemplos históricos que lo demuestran. ¿Qué abusos está cometiendo la medicina actual en el campo de las enfermedades mentales? En Estados Unidos, solo un tercio de las personas con depresión severa va al psiquiatra. Tenemos un millón de enfermos psiquiátricos en las cárceles. Muchos de sus crímenes podrían haberse evitado fácilmente con un mejor tratamiento y hogares para ellos dentro de nuestras comunidades. España puede ser otro ejemplo. El país tiene un alto paro, es difícil para la gente encontrar un trabajo, tienen incertidumbre sobre su futuro. Con estos problemas solo un número muy pequeño desarrollará depresión clínica. Pero un gran porcentaje de la población tendrá tristeza y ansiedad. Me gustaría que los primeros tuvieran el tratamiento que necesitan pero me preocuparía si la solución para el segundo grupo es una pastilla que no les ayudará y además les acarrerará efectos secundarios. ¿Cree que esta situación se ha propiciado de forma intencionada desde la industria farmacéutica? Las empresas farmacéuticas se preocupan principalmente de los beneficios, los dividendos, los accionistas y los sueldos de sus ejecutivos. Venden un producto. No deberíamos esperar que les importasen los pacientes. Tenemos que entender esto y sospechar de sus intenciones. Cuanto más puedan vender enfermedades, más beneficios tendrán. Por eso tenemos que ser escépticos, pero no enfadarnos con ellas. Estados Unidos es, junto con Nueva Zelanda, el único país donde los fármacos se pueden anunciar de forma directa al público. En la profesión médica hay gente que es corrupta y vendida a la industria, yo conozco algunos, pero en la mayor parte, el problema es que se les ha lavado el cerebro y además no tienen el tiempo suficiente para tratar al paciente. ¿Por qué? Hipócrates dijo “lo primero es no hacer daño”. Y lo segundo, que es mejor que el médico conozca a la persona que tiene la enfermedad que la enfermedad que tiene la persona. En esta situación la forma de que los pacientes se vayan de la consulta felices es darles una muestra gratuita de un fármaco o una receta. Debemos tratar mucho mejor a la gente que está realmente enferma, pero también saber que la mayoría de la gente que va al médico porque atraviesan el peor momento de sus vidas, si no haces nada, se van a mejorar. Con placebo, el 50% o más mejorará en poco tiempo. La mayoría de la gente que toma la pastilla van a mejorar, pero no por el medicamento, sino por el efecto placebo. Una vez hayan mejorado, no sabrán la diferencia y puede que sigan tomando el fármaco durante mucho más tiempo cuando ni siquiera lo necesitan. ¿Cuántos beneficios ha dado la investigación en este campo? Ha habido una explosión en nuestro conocimiento en la neurociencia y la genética del desarrollo humano. 40 años de avances científicos increíbles. Pero esos hallazgos, por ahora, no han servido para ayudar a ni un solo paciente. La traslación desde la ciencia básica a la práctica clínica es un problema terrible en toda la medicina. En psiquiatría es especialmente terrible porque el cerebro es el objeto más complejo del universo conocido. 100.000 millones de células, 1.000 conexiones neuronales por cada célula… es complicadísimo. No tenemos la habilidad para entender cómo el mal funcionamiento del cerebro se traduce en un comportamiento determinado. Lo que sí ha sucedido es que, debido al tremendo entusiasmo que ha habido en la ciencia biológica básica ha habido una tendencia a acercarse a los problemas mentales como si solo fueran biológicos y a pensar que la solución solo vendrá desde ese campo. Mi opinión es que eso tardará muchas, muchas décadas en entender cada dolencia. No podemos dejar que el futuro nos haga olvidar nuestras responsabilidades presentes, que son tratar a los pacientes que tenemos con las mejores herramientas de que disponemos y sin cegarnos pensando que todo es biología. Los psiquiatras deberían ser más cautos a la hora de recetar fármacos. ¿Qué impacto en la salud pública puede tener la sobremedicación? No es un problema solo de la psiquiatría. Tenemos un enorme problema de sobretratamiento de diabetes, hipertensión, osteorporosis…Los fármacos tienen importantes efectos secundarios, en especial los antipsicóticos. Causan obesidad, más riesgo de diabetes y dolencias coronarias, reducen la esperanza de vida… Es como en Un mundo feliz, donde toda la población, todos los días, se toma una pastilla, el soma. Les hace consumir como locos y tener sexo como locos y les ayuda a pasar el día. En Estados Unidos si sumas la gente que toma estos fármacos con los que toman algún tipo de droga, englobas a un tercio de toda la población. Dicho esto, es importante no retirar la medicación de golpe, pues esto puede causar efectos peores que los iniciales. La retirada debe ser lenta y con la supervisión de un médico. ¿Qué deben hacer los padres a cuyos hijos les diagnostican una de las enfermedades de las que habla en su libro? Yo intentaría darle tiempo a ver cómo evoluciona. Intentar otros métodos como la psicoterapia, cambiar su situación educativa, sus circunstancias familiares. Solo eso puede hacer que sea innecesario diagnosticarle una enfermedad. Para las enfermedades más serias es importante diagnosticar cuanto antes, pero para la mayoría de cosas que ahora mismo se están tratando, la observación y preocupación por el contexto vital y social mejorarán mucho más la vida del chaval. ¿Cómo se soluciona este problema? Ha habido una generación entera de médicos que han sido mal orientados y educados por la industria farmacéutica. Debemos reeducarles. En Australia, por ejemplo, hay una agencia gubernamental que envía agentes a los médicos, comerciales como los de las empresas pero que van a instruirles sobre la medicina basada en la evidencia, para contrarrestar la educación que han recibido de la industria. Pero si hay una cosa que mejoraría la vida del paciente sería controlar a las empresas farmacéuticas y su marketing engañoso. ¿Cómo hacerlo? Ya pasó con la industria del tabaco, debería pasar lo mismo con las farmacéuticas. Esta industria controlaba el mundo. El 65% de la población fumaba. Dominaban a políticos, la publicidad, parecían un Goliat invencible. Pero un pequeño grupo de personas educó a la gente. Y el índice de fumadores ha bajado hasta ser el 20%. Posiblemente una campaña para reducir el sobrediagnóstico tenga el mismo efecto. Tengo esperanza de que el varapalo para las grandes farmacéuticas sea igual que el de las grandes tabaqueras. Ahora hay más muertos debidos a los productos de las compañías farmacéuticas que a los cárteles de la droga. Muchas más sobredosis por narcóticos de prescripción médica y fármacos contra la ansiedad que por cocaína o heroína. Situaciones como estas no pueden continuar. Mi esperanza es que David venza a Goliat. ¿Hay algo bueno que hayan hecho las grandes farmacéuticas? Realmente no. Han actuado con egoísmo y han hecho muy poco por los pacientes. Los nuevos fármacos que han introducido no son más efectivos que los que ya había y además tienen efectos secundarios diferentes, pero aún problemáticos. La mayor parte de la investigación de la industria se dedica a los fármacos me-too que permite ampliar la vida de las patentes. Y además se gasta el doble en marketing e influencia política que en investigación Es una hoja de servicios penosa. Usted alerta del futuro de la medicalización de la demencia La comercialización de este campo ya está comenzando. Se dice que la gente debe hacerse escáneres cerebrales a partir de cierta edad, hacer ejercicios mentales que están patentados, medicación para prevenir el alzhéimer. Pero hay que recordar que no tenemos tratamiento bueno para la demencia ni la predemencia, nada que parezca prometedor en el futuro. Sobre esos juegos de ejercicio mental que venden, hay que saber que puedes obtener el mismo beneficio leyendo el periódico o haciendo cosas por ti mismo y que probablemente la mejor manera de prevenir la demencia es hacer ejercicio. Enviar más sangre al cerebro es más importante que hacer crucigramas. No deberíamos medicalizar el envejecimiento. Tenemos gente muy enferma en el mundo que necesita tratamiento. Cuidémosles a ellos y no creemos nuevas enfermedades y malgastemos dinero en ellas.


Sobre el desarrollo de un ritmo cerebral auditivo específico en los niños

Sobre el desarrollo de un ritmo cerebral auditivo específico en los niños Nasser Mouradand Laurel J. Traino Department of Psychology, Neuroscience & Behaviour, McMaster University, 1280 Main Street West, Hamilton, ON, L8S 4K1,Canada, Rotman Research Institute, Baycrest, University of Toronto, 3560 Bathurst St, Toronto, ON, M6A 2E1, CanadaDepartment of Electrical Engineering, Aswan Faculty of Engineering, South Valley University, Aswan, Egypt   Los bebés desarrollan rápidamente sus habilidades de percepción auditiva y adquieren conocimientos específicos culturales  del habla y de la música en los segundos 6 meses de vida. En el cerebro adulto , se cree que el ritmo neurológico en el área de los lóbulos temporales es   de 10 Hz para analizar el sonido e implicar procesos cognitivos como la memoria y la atención.  Para estudiar cuándo y cómo surge este ritmo en la infancia, examinamos los electroencefalogramas de lactantes de 4 a 12 meses de edad durante las fases de estimulación de sonido y silencio. En los de 4 meses de edad, se registraron bandas de estrecha sintonía de  ritmo cerebral de 4 Hz, con electrodos temporales bilaterales en la estimulación con sonido. En los 12 meses de edad , la modulación inducida por sonido se produjo a más rápido ritmo de 6 Hz en la zona temporo-frontal. Los ritmos cerebrales en bebés de más edad requirieron de componentes más complejos , como se evidencia en los datos individuales. Estos hallazgos sugieren que la actividad neuronal rítmica auditiva específica, que ya está establecida antes de los 6 meses de edad, implica redes neuronales de largo alcance y mayor velocidad a la edad de 12 meses, cuando se forma la memoria a largo plazo para la representación de fonemas nativos y características rítmicas musicales.   Por ello sugerimos que la maduración de los diferentes componentes rítmicos se produce en paralelo, y que las funciones sensoriales ligadas a redes tálamo-corticales específicas se transfieren paso a paso a nuevas redes de rango superior hasta que en la edad adulta se desarrollan mecanismos jerárquicos, oscilatorios en todo el cerebro.    


Una epidemia de TDAH – Editorial del New York Times

Una epidemia de TDAH - Editorial del New York Times   New York Times, Diciembre, 18 de 2013   La dura campaña de venta realizada por las compañías farmacéuticas para aumentar los diagnósticos de trastornos por TDAH y las ventas de medicamentos para tratar dicho trastorno es inquietante. La campaña se centró inicialmente en niños, pero ahora ésta se está girando hacia los adultos, que proporcionan un mercado potencialmente más grande.   No hay duda de que un pequeño porcentaje de los niños, tal vez un 5 por ciento, tiene este trastorno y que la medicación puede aliviar síntomas, como la falta de concentración, que realmente puede resultar ser un impedimento para tener éxito en la escuela o en la vida. Algunos estudios han demostrado que los medicamentos a menudo ayudan a niños de primaria cuidadosamente evaluados y diagnosticados con TDAH, mejorando sus niveles de  concentración y sus resultados en pruebas de lectura y matemáticas.   Algunos datos recientes proporcionados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades mostraron que el 15 por ciento de los niños en edad de Secundaria habían sido diagnosticados con la enfermedad y que el número de niños que toman medicamentos para ello había aumentado a 3,5 millones, frente a los 600.000 de 1990. Muchos de estos niños, al parecer, habían sido diagnosticados por médicos no especializados y los diagnósticos estaban basados ​​en síntomas dudosos.   Alan Schwarz se refirió en su artículo de The Times del domingo a una campaña de dos décadas llevada por las compañías farmacéuticas para animar al uso de pastillas a los médicos, educadores y a los padres. Las tácticas eran descaradas, a menudo engañosas y, a veces tramposas. Shire, una empresa irlandesa que fabrica Adderall y otros medicamentos para TDAH, recientemente subvencionó 50.000 ejemplares de un cómic en el que los superhéroes dicen a los niños que "¡Los medicamentos pueden hacer que sea más fácil prestar atención y controlar su comportamiento! "   La publicidad en televisión y en algunas revistas populares ha tratado de convencer a las madres que Adderall no sólo puede dar rienda suelta a la inteligencia innata de un niño, sino que incluso pueden convertirlo en un ser más sensible a tareas como sacar la basura.   Los peligros potenciales no deben ser ignorados. Las drogas pueden llevar a la adicción, y en raras ocasiones a psicosis, pensamientos suicidas y alucinaciones, así como ansiedad, dificultad para dormir y pérdida de apetito . El martes, la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos) advirtió que algunos medicamentos para el TDAH, incluyendo Ritalin, Concerta, Strattera pueden, en raras ocasiones, causar prolongadas y dolorosas erecciones, conocidas como priapismo en varones de cualquier edad, incluyendo niños,  adolescentes y adultos.   Muchos profesionales de la medicina se benefician de la prescripción excesiva de este trastorno, por lo que es difícil encontrar una fuente de información neutral. Prominentes médicos son remunerados por las compañías farmacéuticas para transmitir mensajes optimistas a sus colegas en los foros médicos, exagerando por lo general la eficacia de los medicamentos y minimizando sus efectos secundarios.   Las organizaciones que defienden los intereses de los pacientes a menudo lo hacen con dinero suministrado por las compañías farmacéuticas , incluyendo los fabricantes de psicoestimulantes para el TDAH. Investigadores médicos pagados por las compañías farmacéuticas han publicado estudios sobre los beneficios de los medicamentos, y revistas médicas que en teoría tendrían que cuestionar dichas conclusiones, se benefician enormemente de la publicidad de los medicamentos para el TDAH.   El F.D.A. ha denunciado a todos los medicamentos más importantes para el TDAH, incluyendo los psicoestimulantes Adderall, Concerta  Focalin y Vyvanse por generar desde el 2000 y en numerosas ocasiones, publicidad falsa y engañosa. Sin embargo, ante esta amenaza las empresas fabricantes por lo general dejan de realizar este tipo de declaraciones, produciéndose un impacto general más bien marginal. El número de recetas de medicación para TDAH en adultos entre los 20 y los 39 años casi se triplicó entre 2007 y 2012, y las ventas de los medicamentos estimulantes en 2012 fue cinco veces más alta que en la década anterior.   Para Frenar el aumento de diagnósticos y tratamientos farmacológicos innecesarios, la FDA y la Comisión Federal de Comercio que comparten funciones en este ámbito, tendrán que emprender acciones mucho más agresivas. También hará falta que los médicos y los pacientes reconozcan que las pastillas tienen inconvenientes y no deben ser prescritas o usadas rutinariamente para aliviar todos los casos de despiste, malas notas en la escuela o comportamiento impulsivo.   An Epidemic of Attention Deficit Disorder - NYTimes.com http://www.nytimes.com/2013/12/19/opinion/an-epidemic-of-attention-deficit-disorder.html?_r=0


“La música es capaz de curar”, entrevista a Robert Cubta, músico y médico

"La música es capaz de curar "Con Robert Gupta 29/12/2013 - 00:00 por Daniel Méndez - publicado en el XL Semanal Violinista y médico de 26 años. A los 11 entró en la Filarmónica de Israel y a los 19, en la Orquesta de Los Ángeles. Se licenció en Medicina con 17 años. Ha fundado Street Simphony: música para los excluidos. XLSemanal. ¿La música cura? Robert Gupta. Sin duda. Tiene un enorme poder terapéutico. Permíteme que, para explicártelo, te hable de una persona que conocí hace algunos años. XL. Adelante. R.G. Se llama Nathaniel Ayers. Era un prometedor músico que había estudiado en la célebre Escuela Juilliard de Nueva York. Sin embargo, su carrera quedó truncada porque padecía esquizofrenia. Acabó mendigando en Los Ángeles tocando para sacar dinero. Su historia terminó en un libro y una película, El solista. XL. Y usted lo ayudó... dándole clases de violín. R.G. Cuando lo conocí, estaba perdido: se le veía en los ojos. Hablaba de demonios que lo envenenaban mientras dormía. Y sentí miedo. XL. ¿Miedo? R.G. No por mí, sino por la posibilidad de no conectar con él. Así que, en lugar de hablar de escalas, me puse a tocar y vi el cambio en su cara. Se acababa de producir una reacción química en su cerebro, y mi música había sido el catalizador. XL. ¿Y cómo se produce? R.G. La música afecta a nuestro sistema endocrino, reduce la hormonas causantes del estrés, como el cortisol. XL. ¿Se usa como terapia? R.G. ¡Por supuesto! Piensa, por ejemplo, en el trabajo del doctor Gottfried Schlaug, un neurocientífico de Harvard. Él defiende un método cada vez más popular conocido como 'terapia de entonación melódica'. XL. ¿En qué consiste? R.G. Trabajando con afectados por apoplejías afásicas, que no pueden articular una frase breve, se dio cuenta de que, aunque no podían hablar, sí podían cantar la letra de una canción. La música 'recableaba' sus cerebros para superar las lesiones que habían sufrido. XL. ¿Quién más se puede beneficiar? R.G. Puede ayudar a niños con autismo; en casos de depresión y ansiedad; permite a enfermos de párkinson controlar sus temblores; y se ha visto cómo un paciente con un alzhéimer tan avanzado que ni siquiera reconocía a su familia ha podido tocar una pieza de Chopin que aprendió de pequeño. XL. ¿Y entendemos el mecanismo? R.G. Solo en parte. El siglo XX ha sido el siglo de la física: lo ha dominado todo, desde la teoría de la relatividad hasta la bomba atómica. Este, sin embargo, será el siglo el milenio, más bien del cerebro. Encontraremos herramientas que a día de hoy ni siquiera imaginamos. XL. Pero usted, dividido entre la medicina y la música, optó por esta... R.G. Fue una decisión muy difícil. A los 17 años obtuve mi licenciatura en Medicina. Estaba enamorado de la neurociencia, pero, al mismo tiempo, había tocado el violín toda mi vida. XL. Era su pasión. R.G. Era más que una pasión: era mi oxígeno. Alguien me dijo que la medicina podría esperar, que podría retomarla más adelante. Pero la música no. Así que aposté por ella: me presenté a una audición en la Filarmónica de Los Ángeles y me aceptaron. ¡Era un sueño cumplido! XL. Y puso en marcha Street Simphony. R.G. Robert Schumann dijo que el deber de los artistas es enviar luz a la oscuridad de los corazones. ¡El propio Schumann era esquizofrénico y murió en un psiquiátrico! Con Street Simphony queremos llevar esa luz a mucha gente que no tiene acceso a conciertos de música clásica: gente sin hogar, enfermos mentales, veteranos de guerra con estrés postraumático... XL. ¿Siempre música clásica? R.G. El estilo es lo de menos. Somos un grupo de activistas que aprovechamos la capacidad de la música para derribar barreras físicas y mentales. Pregunta a bocajarro ¿Podría crearse una partitura con fines terapéuticos? Hay experimentos. Un compositor ha creado piezas para centros hospitalarios. Y una vez conocí a un pianista que tocaba en el hall de un hospital. Un médico le dijo que él hacía más por pacientes y familiares que los cirujanos en la sala de operaciones. Leer más:  La música es capaz de curar. Con Robert Gupta  http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20131229/musica-capaz-curar-robert-6741.html#VwZ1fVKXuM58WTFB


Editorial del New York Times sobre el desorbitado crecimiento de diagnósticos TDA/H en niños y adultos

December 18, 2013 An Epidemic of Attention Deficit Disorder By THE EDITORIAL BOARD The hard-sell campaign by drug companies to drive up diagnoses of attention deficit hyperactivity disorder, or A.D.H.D., and sales of drugs to treat it is disturbing. The campaign focused initially on children but is now turning toward adults, who provide a potentially larger market. There is no doubt that a small percentage of children, perhaps 5 percent, have the disorder and that medication can alleviate the symptoms, such as inability to concentrate, that can impede success in school or in life. Some studies have shown that medications helped elementary schoolchildren who had been carefully evaluated for A.D.H.D. improve their concentration and their scores on reading and math tests. Recent data from the Centers for Disease Control and Prevention showed that 15 percent of high-school-age children had been diagnosed with the disorder and that the number of children taking medication for it had soared to 3.5 million, up from 600,000 in 1990. Many of these children, it appears, had been diagnosed by unskilled doctors based on dubious symptoms. A two-decade campaign by pharmaceutical companies promoting the pills to doctors, educators and parents was described by Alan Schwarz in The Times on Sunday. The tactics were brazen, often misleading and sometimes deceitful. Shire, an Irish company that makes Adderall and other A.D.H.D. medications, recently subsidized 50,000 copies of a comic book in which superheroes tell children that “Medicines may make it easier to pay attention and control your behavior!” Advertising on television and in popular magazines has sought to persuade mothers that Adderall cannot only unleash a child’s innate intelligence but make the child more amenable to chores like taking out the garbage. The potential dangers should not be ignored. The drugs can lead to addiction, and, in rare cases, psychosis, suicidal thoughts and hallucinations, as well as anxiety, difficulty sleeping and loss of appetite. On Tuesday, the Food and Drug Administration warned that some A.D.H.D. medications, including Ritalin, Concerta, and Strattera, may, in rare instances, cause prolonged and sometimes painful erections known as priapism in males of any age, including children, teens and adults. So many medical professionals benefit from overprescribing that it is difficult to find a neutral source of information. Prominent doctors get paid by drug companies to deliver upbeat messages to their colleagues at forums where they typically exaggerate the effectiveness of the drugs and downplay their side effects. Organizations that advocate on behalf of patients often do so with money supplied by drug companies, including the makers of A.D.H.D. stimulants. Medical An Epidemic of Attention Deficit Disorder - NYTimes.com http://www.nytimes.com/2013/12/19/opinion/an-epidemic... 1 of 2 12/19/2013 05:52 AM researchers paid by drug companies have published studies on the benefits of the drugs, and medical journals in a position to question their findings profit greatly from advertising of A.D.H.D. drugs. The F.D.A. has cited every major A.D.H.D. drug, including the stimulants Adderall, Concerta, Focalin and Vyvanse, for false and misleading advertising since 2000, some of them multiple times. The companies, when challenged, typically stop those misleading claims, but the overall impact appears marginal. The number of prescriptions for A.D.H.D. drugs for adults ages 20 to 39 nearly tripled between 2007 and 2012, and sales of stimulant medications in 2012 were more than five times higher than a decade earlier. Curbing the upsurge in diagnoses and unwarranted drug treatments will require more aggressive action by the F.D.A. and the Federal Trade Commission, which share duties in this area. It will also require that doctors and patients recognize that the pills have downsides and should not be prescribed or used routinely to alleviate every case of carelessness, poor grades in school or impulsive behavior. An Epidemic of Attention Deficit Disorder - NYTimes.com http://www.nytimes.com/2013/12/19/opinion/an-epidemic-of-attention-deficit-disorder.html?_r=0 2 of 2 12/19/2013 05:52 AM


Crónica de AFAE, organizadora de la conferencia del 2 de diciembre en Vitoria: “Aforo completo en la conferencia de Marta Toro”

Aforo completo en la conferencia de Marta Toro  El éxito de la conferencia podía imaginarse desde la antesala de la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa Kultur Etxea. Media hora de que comenzara el evento, unas cincuenta personas se agolpaban en la puerta expectantes por saber en qué consistían esos siete minutos de música con los que Marta Toro podía mejorar la atención. Padres, madres, docentes, abuelos... parecía que nadie quería perderse ese innovador método. En total, 180 personas pudieron disfrutar de la ponencia de la doctora Toro, mientras que medio centenar se quedaba fuera de la sala por aforo completo. La conferencia comenzó con la puntual intervención del presidente de Acción Familiar Euskadi, Ignacio Toro Arrúe. Habló acerca de los valores fundamentales que se aprenden en el seno de la familia, como la lealtad. También trazó algunas líneas sobre el papel que desempeña AFAE en la sociedad y su naturaleza de apoyar a las familias. “Con los nuevos modos de ocio -sentenciaba Ignacio Toro- es muy fácil que los padres se queden fuera de juego”, por eso es más importante que nunca formar a las familias para que desarrollen valores de convivencia. Tras plasmar su mensaje, el presidente de la organización agradeció la presencia de los asistentes e introdujo a Marta Toro dibujando su larga carrera profesional.  Marta Toro, doctora en Biología del Comportamiento e intérprete, abrió su conferencia detallando  el poder de la música y sus capacidades terapéuticas. Según explicó, los niños de entre 7 y 12 años aprovechan las utilidades de la música y ésta, a su vez, les enseña a ellos cómo relajarse. ¿Es capaz la música de reducir el nivel de ansiedad? Su método establece que sí. Fue testado en el colegio Dionisio Plaza de Madrid y aplicado a un total de 156 niños con Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad. Durante nueve semanas, los niños se sometían a la escucha musical de Marta Toro a primera hora de la mañana. Los resultados desvelaron una reducción media de los niveles de ansiedad del 78%. Toro habló de los estímulos que se producen en nuestro cerebro de forma consciente y de los que lo hacen de forma no consciente, introduciendo de forma sencilla los principios que sostienen su tesis.  El público no se levantó en la hora y cuarto que duró la ponencia, sino que se mantuvo atento y entretenido a lo largo de la explicación técnica que la doctora Toro plasmó para argumentar su método. Más implicado se mostró aún cuando Toro propuso reproducir una pista de audio y experimentar el método allí mismo, pues una imagen vale más que mil palabras y en este caso, las imágenes son hechos. Entonces, se atenuaron las luces. Con una atmósfera más íntima, la gente cerró los ojos y relajó los músculos. Sólo había que escuchar. Se oía una música de fondo y el ruido ambiente, después la voz de Marta comenzó a sonar. Hablaba de una situación cotidiana: te levantas, desayunas, te lavas los dientes. Su voz se acompañaba de los sonidos naturales que se crean al levantarse, desayunar y lavarse los dientes. El público realmente parecía relajado. El éxito fue tal que en cuanto finalizó la conferencia cada uno de los asistentes se lanzó al puesto de venta que había junto a la entrada. Una tarjeta, una revista, el libro, un folleto... daba igual. Todos querían llevarse algo. Los libros del método de Marta Toro volaron, más de una veintena de personas se quedó sin poder comprarlo en el momento. Mientras se vaciaba la mesa de artículos, la organización se llenaba de felicitaciones y agradecimiento.  Entre los asistentes destacaba la presencia del Gobierno Vasco, en especial, los representantes de la Dirección de Política Familiar y Desarrollo Comunitario, agente patrocinador e impulsor del proyecto Familien Gunea, marco de esta conferencia. Estuvieron presentes el director, José Luis Madrazo y la anterior directora, Montse Rejado, así como la asesora jurídica del mismo departamento, Elena Etxebarria. Además, AFAE pudo contar con la presencia de entidades con las que la organización ha trabajado en red en este proyecto. El ámbito familiar estuvo representado por HIRUKIDE y en representación del entorno escolar acudieron Denon Eskola y Asun Eguren, Presidenta de FAPACNE. También estuvieron presentes Patxi del Campo, Director del Instituto MAP (Música, Arte y Progreso) y Ángel Ugarteburu, secretario del Conservatorio de Música de Álava. Pilar Calvo Ferrero acudió en representación de la Fundación EUSARGHI (Euskadiko Arretaren Gabezia eta Hiperaktibitatea Federazioa). Acción Familiar Euskadi agradece la colaboración de la Diputación Foral de Álava y la del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. AFAE también da las gracias al Aula de Cultura Ignacio Aldecoa y especialmente a El Correo y a la Fundación Vocento por ir de la mano en este proyecto.  


La música reduce la ansiedad con niños con TDA/H y mejora el ambiente en clase


“7 minutos para mejorar la atención”, un método eficaz para TDA/H

 


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